Nutrición Clínica Personalizada

"Cada día podemos elegir"

Video y charla de Mª Ángeles Díaz
sobre alimentación en el Cáncer - Sonseca
Asociación de apoyo a afectados por cáncer en la Comarca de Sonseca
Asociación de apoyo a afectados por Cáncer
en la Comarca de Sonseca
1999-2019
20 años luchando juntos

Volví a colaborar con la Asociación de apoyo a afectados por cáncer de Sonseca y alrededores.
Nerviosa, sí mucho. Pero cuando me lo propusieron no dudé en hacerlo.

La ciencia avanza rápido y si los #Nutricionistas no empezamos a decir bien alto lo que sabemos.. ¿quién lo va hacer? Seguimos dejando a la industria que nos guíe?

Porque cuando enfermamos es nuestro propio cuerpo el que duele y somos nosotros quiénes lo sentimos.

Gracias a todos los que asistieron!!

Intuyo que se vienen cambios de empoderamiento, crecimiento y responsabilidad por la propia salud.❤️❤️🙏

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Conócenos
Foto de Mª Ángeles Díaz - enformaSana en Charla sobre alimentación para la asociación de apoyo de afectados por le cáncer en la comarca de sonseca. Acto de sus 20 años 1999-2019

Gracias a la Asociación de apoyo a los afectados de cáncer de Sonseca por contar conmigo para difundir sobre la implicación de la alimentación en esta enfermedad.

Creo que no me equivoco, al afirmar que todos o casi todos los aquí presentes hoy, sabemos lo que NO DEBEMOS hacer si queremos caminar hacia la dirección contraria al cáncer.

  • Si te digo que fumes, es posible que no me hagas caso, porque sabemos que es muy perjudicial.
  • Si te digo que te quedes en casa en el sofá día sí día también, que no hace falta que te muevas, que no hagas ejercicio, igual me miras con cara ¿de enserio? ¿Eso se puede hacer y mi cuerpo no me va a castigar por ello?
  • Si te digo que tomes cerveza a diario o copas, que comas grandes cantidades de comida rápida como hamburguesas, bocadillos o pizzas,….

Son cosas que quizás no practiquemos a diario, (incluso seguro que aquí hay personas que no han fumado nunca), pero que sabemos de sobra que no debemos hacer y mucho menos si hemos sido diagnosticados de cáncer.

Más allá de lo obvio, voy a poner el foco en lo que debemos tener en mente y practicar si queremos subirnos al tren que lleva dirección a la SALUD. 

A nivel científico, una de las pautas de estilo de vida más estudiadas por sus altos beneficios es el estilo de VIDA MEDITERRÁNEO. 

Damos por hecho que por vivir en España, practicamos la dieta mediterránea. Pero nada más lejos de la realidad.

Venimos de unos años complejos donde la industria ha tenido ganado el terreno a la lógica y a la ciencia en el ámbito de la nutrición.

Pero, puedo decir,  que se vienen unos años de cambios. Por fín hemos dejado de confiar en la industria para asesorarnos por profesionales que saben. Estamos aprendiendo, estamos tomando las riendas y la responsabilidad de nuestra salud.

 

  • Nos han vendido que la dieta mediterránea es desayunar galletas maría, o cereales inflados azucarados, o cuando no, bollería, o magdalenas u otra opción de harina refinada con azúcar, aceites de mala calidad.
  • Nos han hecho creer que es mejor comprar el tomate frito “casero” del supermercado, que hacerlo en casa con tomate del terreno.
  • Nos han hecho creer que las grasas son las malas de la película, y por ello es mejor que compremos yogures light, los refrescos light, los embutidos light, que usemos poco aceite para cocinar, o que mejor no tomar frutos secos que engordan mucho.
  • O no os ha pasado que la vecina os diga que es imposible que comas plátanos a diario o uvas si quieres adelgazar porque engordan muchísimo. En cambio ella alardea de tomarse 2 barritas en lugar de la comida o mejor aún.. “Yo no ceno, ni desayuno me tomo un batido en su lugar, eso sí a la hora de comer como comida mediterránea y he bajado 15 kg en 3 meses”

 

Yo me pregunto ¿NOS HEMOS VUELTO LOCOS O QUÉ? Estamos poniendo, como siempre los intereses de unos pocos, por encima de la salud de las personas.

Porque, lo que está claro, es que eso no es dieta mediterránea. Así no comían nuestros bisabuelos y esta no es la dieta que nos reporta beneficios para nuestra salud.

Quizás, “la dieta que nos propone la industria” No sea dieta mediterránea. Quizás nos tengan un poco engañados con sus mensajes y al haber sido un cambio lento, hemos ido aceptando y creyendo, hasta tal punto, que ese zumo industrial enriquecido con vitamina C, realmente es mejor que una simple naranja.

¿Cuántos anuncios vemos de naranjas, de peras, de merluza? NO los hay porque no venden.

Y así poco a poco se han colado en nuestras casas, en nuestros desayunos, en los recreos del cole de nuestros niños, PRODUCTOS (QUE NO ALIMENTOS) que nuestros bisabuelos no creerían comestibles. Para ellos la dieta mediterránea hablaba de MATERIA PRIMA, de alimentos de TEMPORADA y de PROXIMIDAD, de formas de COCINADO sencillas y lentas, con amor.

 

¿Sabéis que el consumo de azúcar se ha incrementado en los últimos años en un 20%?

Y es que resulta, que por los años 60, la industria azucarera pagó a científicos para silenciar los efectos perjudiciales que provoca el azúcar en nuestro cuerpo y en su lugar señalaron a las grasas como responsables de estos perjuicios.

Es a raíz de entonces que nos han bombardeado con productos bajos en grasas, 0%,  y con excesiva cantidad de azúcar, para que nos parezcan ricos al paladar y sigamos consumiendolos.

Mientras tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda para tener salud un 5% de azúcar. Y estamos consumiendo cerca del 17%, es decir estamos consumiendo como 7 cucharadas y media en lugar de 2 y media (Anibes). Y lo peor de todo es que hasta hace muy poco no nos dábamos ni cuenta, porque no teníamos en mente que fuera tan perjudicial y ni nos imaginábamos que pudiera haber productos con tanto azúcar añadido, como ocurre en los yogures, en las salsas o en los zumos…

La ciencia dice que del 100% de nuestro patrón alimenticio diario actual, de media un 71% lo comprenden 4 grupos de productos/ingredientes como son los azúcares, los aceites refinados, lácteos y cereales refinados (es decir pan blanco, de molde, picatostes, galletitas mil, bollería, los cereales de desayuno). Es decir de 100% el 71% son productos procesados desprovistos de nutrientes.

Aquí el problema es doble, por un lado que de lo que más comemos esté procesado y desprovisto de nutrientes que necesitan nuestras células, como os imagináis es un problema. Pero también lo es que tan solo un 29% de nuestra ingesta diaria, (de media) sean de alimentos como las VERDURAS, FRUTAS, TUBÉRCULOS, CEREALES INTEGRALES, ACEITE DE OLIVA Y FRUTOS SECOS, legumbres, CARNES, PESCADOS, HUEVOS.

Si os dais cuenta éstos alimentos son la MATERIA PRIMA, son esos alimentos que sí reconocerían nuestros bisabuelos. Son esos alimentos de los que se compone la verdadera dieta mediterránea. Y les estamos dejando el espacio diario de un 30%.

Esto lógicamente nos lleva a estar más enfermos, estamos más DESNUTRIDOS pero más obesos. Si no consumimos la materia prima que necesitan nuestras células ¿cómo pensamos que van a respondernos con salud?

Nuestras células desnutridas, obesas, inflamadas, incapaces de regenerarse y lidiar con el estrés oxidativo que le provocamos, tanto que acaban enfermando, con las enfermedades tan comunes de hoy día como son cáncer, diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares… Incluso enfermedades que considerábamos de mayores están apareciendo en niños de 9, 10 años.

El cáncer, como muchas enfermedades, no es causado por un único motivo. Hoy, se sabe que 2 de cada 3 cánceres se deben a causas ambientales. Aquí estamos hablando de cómo vivimos nuestra vida, de cómo nos alimentamos, de si tomamos alcohol, de si fumamos, si gestionamos nuestras emociones de manera proactiva, del nivel de estrés al que estamos expuestos, del ejercicio… en todos estos aspectos podemos hacer cambios hasta cierto punto.

Y sí, también nos afecta el aire que respiramos, los pesticidas de la materia prima que comemos, o de las infecciones que podamos sufrir, y aquí, poco control tenemos. Pro en todos los demás en cierto modo sí podemos hacer pequeños cambios que nos reporten salud física y emocional.

Por lo tanto lo que elegimos comprar, y comer a diario en cada comida tiene la capacidad de ayudar a nuestras células a restablecer el equilibrio o al contrario.

Por otro lado, está muy estandarizado la frase: “Somos lo que comemos”

Pero a día de hoy la veo incompleta, sería más bien:

“SOMOS LO QUE COMEMOS, DIGERIMOS Y ABSORBEMOS”

Si somos capaces de absorberlo y pasa a circulación SÍ estaría disponible ESE NUTRIENTE para nuestras células. Si nuestro sistema digestivo no está sano y no puede realizar una correcta digestión, no lo podemos absorber, y lo eliminaremos por las heces. Es decir, NO va a llegar lo que hayamos comido a las células.

Por ello se está estudiando actualmente la relación que puede guardar LA SALUD DE NUESTRO SISTEMA DIGESTIVO CON LA SALUD DEL RESTO DEL CUERPO.

asociación de apoyo de afectados por le cáncer en la comarca de sonseca. Acto de sus 20 años 1999-2019

Y es que no solo debemos comer bien para nuestras células, sino que debemos mantener sana y bien alimentada a nuestra Microbiota. Esto es un tema novedoso, que se está estudiando mucho porque se está viendo que es más importante de lo que se pensaba para nuestra salud.

Y me diréis, ¿qué es esto de la Microbiota? Se le llama Microbiota al conjunto de bacterias y microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo, en estómago, intestino delgado y grueso.

Deben de estar ahí porque cumplen funciones importantes para nosotros. Funciones como la síntesis de ciertas vitaminas para nosotros; favorecen que absorbamos ciertos nutrientes, mantienen nuestra barrera intestinal sana de manera que no pueda entrar nada que no deba a la circulación, así mismo, mantienen un sistema inmunológico eficiente, entre otras.

La Microbiota no es estable, cambia a lo largo de las estaciones, cambia según los ciclos de día/noche, cambia a medida que nuestros hábitos se modifican. Así se sabe que la dieta occidental rica en grasas saturadas y pobre en fibras vegetales provoca lo que se conoce como Disbiosis. Que viene a ser desequilibrio en esta Microbiota y se ha visto cómo esto provoca una continua inflamación de bajo grado, que nos va enfermando .

Parece ser que la M tienen repercusión directa en la expresión o no de nuestros genes, pudiendo silenciarlos para ciertas enfermedades o expresarlos. Ya hay estudios donde se ve relación entre la Microbiota y cáncer, obesidad, afecciones neurológicas como Parkinson, Alzheimer y trastornos de la conducta alimentaria, entre muchas otras afecciones.

Esta inflamación crónica de bajo grado es lo que a largo plazo acaba agotando a nuestro sistema inmune, haciendo que sea cada vez más inespecífico, e incapaz de restablecer el equilibrio.

Seguro que muchos estaréis pensando: no me queda otra que aprender a comer, por un lado lo que nuestras células necesitan, como lo que va a mantener sana a nuestra Microbiota, como lo que va hacer que no estemos inflamados de manera crónica.

Y quiero destacar 6 acciones

  1. Consume verduras, crudas, cocinadas, de varios colores todos los días. Entre fruta y verdura debríamos tomar 5 al día. Las fibras son imprescindibles para mantener la salud de la Microbiota. Pero no estamos hablando de galleta integral a la que se le ha añadido salvado, hablamos de tomar el alimento entero con su fibra, hablmaos de tomar la lechuga, la alcachofa, la fruta. Además que sirve de alimento para que ésta produzca ácidos grasos de cadena corta que por ejemplo uno de ellos es el butirato que se ha visto que tiene efecto anticancerígeno. Además son los alimentos que más fitonutrientes, vitaminas y minerales tienen, la gran mayoría antiinflamatorios y antioxidantes.
  2. Consume alimentos de temporada y de proximidad, ya que van a disponer de muchos más micronutrientes por crecer acompasados a la naturaleza. Y además por haber sido expuestos a temperaturas bajas, altas, exponerse a mohos… han tenido la necesidad de aumentar sus cantidades de fitoquímicos, sustancias con efectos anticancerígenas.
  3. Consume pescado azul mínimo 3 veces en semana. El omega 3 es una grasa esencial y es el mayor antinflamatorio natural, además de favorecer el funcionamiento del sistema inmune. Otras fuentes son las semillas de chía, o frutos secos, pero en estos casos no nos aseguramos que los omega 3 más funcionales les llegue a la células. La recomendación es que sea en base a omega 3 de pescados azules.
  4. Desayuna huevos, aguacate, canónigos, rúcula, frutos secos, pan de centeno o espelta o avena integral con tomate y aceite de oliva virgen extra, fruta o incluso las sobras de carne o pescado de la noche anterior. “No hay alimentos específicos para el desayuno” Es algo que nos han hecho creer, pero no los hay.
  5. Aprende a leer las etiquetas para que sepas qué compras
  6. Y sobre todo, ciñe tu alimentación en un 80% a MATERIA PRIMA: verduras, frutas, tubérculos, cereales y pseudo-cereales integrales, carnes magras, pescados azules y blancos, frutos secos, legumbres, semillas, fruta seca, un buen aceite de oliva y de vez en cuando algo de una buena miel.

 

Gracias de nuevo, espero haber aportado un granito de arena con esta información para avanzar sobre la mejora de hábitos saludables.

 

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